Un Viernes por la Tarde

Un viernes por la tarde, a última hora, el jefe de la empresa se acercó a uno de los empleados -que era su amigo- para decirle:

– Hoy me quedaré hasta tarde. Por favor, si pasas por mi casa, dile a mi esposa que llegaré tarde. Además llévale mi sueldo de mes que con urgencia debe estar necesitando.
El jefe, a través del amigo, envió su sueldo para la señora que ascendía a 1.000 euros. Y el amigo se fue contento y pensando, pues sabía que la esposa de su jefe era hermosa. Entonces, una vez llegado a casa, llamó a la puerta y, como era evidente, acudió la señora.
El hombre dijo:
– Tu marido llegará tarde a casa. ¿Qué te parece si subimos y echamos un polvo?
La mujer se escandalizó e intentó dar un portazo, pero el amigo se lo impidió. Luego insistió:
– Te doy 100 euros.
La señora reprochó:
– ¿Cómo te atreves? ¡Soy la esposa de tu jefe!
El otro siguió insistente:
– De acuerdo, 500.
La mujer replicó:
– No, no estaría bien.
El hombre, sin dar opción a retroceder, incitó:
– Venga, 1.000 euros. Solo por media hora y tu marido nunca se enterará.
Y la mujer terminó aceptando y el amigo se lo pasó en grande.
Cuando el marido regreso a casa, preguntó a su mujer:
– ¿Ha venido mi amigo a decirte que volvería tarde del trabajo?
Ella afirmó:
– Si.
El jefe añadió:
– ¿Y te entregó mi sueldo de 1000 euros?

Razón habrá tenido en afirmar David X, quien dijo: “Todas la mujeres son putas, menos tu madre y tu hermana”.

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La Paz, 08 de Junio del 2013