Sobre la Discusión Inútil

En un pequeño costurero se encontraron un alfiler y una aguja y, como no tenían nada que hacer, armaron una trifulca sin ton ni son.

El alfiler dijo a la aguja:

– Y tú, ¿cómo piensas pasar la vida sin tener una cabeza? ¿No te parece que eres una completa inútil?

La aguja contestó:

– Y a ti, ¿de qué te sirve la cabeza si no tienes un ojo?

– ¿Y de qué te sirve un ojo si siempre tienes algo en él? -Replicó el alfiler.

– Pues yo, con el hilo en mi ojo, puedo hacer muchas más cosas que tú -se justificó la aguja.

El alfiler argumentó:

– Sí, pero tendrás una vida corta y en constante dependencia del hilo. ¿No te parece?

Mientras la aguja y el alfiler disputaban, sobre su utilidad e inutilidad, entró una joven en la costurería y, deseando costurar un mantel, cogió la aguja y se puso manos a la obra por algunos momentos.

Rato después, estando en pleno acto la empeñosa señorita, tuvo un altercado que terminó rompiendo el ojo de la aguja. Entonces, la dama cogió el alfiler y, atando el hilo a la cabeza del alfiler, intentó acabar su trabajo. Pero, sucedió que la fuerza empleada por la costurera concluyó arrancando la cabeza del mentado instrumento. Así, la joven, completamente disgustada, echándolo junto a la aguja que yacía en el costurero, ser marchó.

Entonces, una vez más el alfiler dijo a la aguja:

– ¿Con que aquí otra vez los dos, verdad? No obstante, un momento después, lamento: -Amiga, parece que el infortunio nos ha hecho comprender nuestra pequeñez; no tenemos ya motivo para seguir creando más riñas.

No hay peor mal que crear discusiones inútiles.

 

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La Paz, 05 de Noviembre del 2014