La Decisión es Tuya

En el último día de clases, antes de empezar las vacaciones del medio año, una alumna se aceró a la profesora desafiantemente. Le dijo:

— Maestra, lo que más me alegra de que haya terminado su clase es que podré descansar, por fin, de ver su cara aburrida.

La chica estaba erguida, con semblante arrogante, en espera de que la profesora reaccionara ofendida y descontrolada.

Pero la maestra miró a la alumna, por un instante y, con toda tranquilidad, le preguntó:

— Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, ¿lo recibes?

La muchacha, quedando desconcertada por la calidez de la sorpresiva pregunta, contestó despectivamente:

— Por supuesto que no.

— Bueno, bueno —prosiguió la profesora—, cuando alguien me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo. En este caso, frente a una emoción de rabia y rencor, puedo yo tranquilamente decidir si puedo aceptar o no.

La muchacha replicó confundida:

— No entiendo a qué se refiere.

Entonces se explicó la profesora:

— Muy sencillo señorita. Tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y, si yo me siento ofendida o me pongo furiosa, estaré aceptando tu regalo y, yo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad. 

Muchacha, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa lo tuyo. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

Si quieres ser feliz, escoge sentimientos felices para cargar en tu corazón. ¡Tú decides!

Publicado por: Ohslho
La Paz, 26 de febrero del 2015