En Busca de un Loco

Un reino primitivo había llegado al colmo de un desequilibrio mental porque había sublimado demasiado la razón. Y, como la razón es siempre una agresión a la propia naturaleza, emergió un desequilibrio tal que su peso tuvo que repercutir en la corrosión de las bases estructurales que daban sustento al reinado. Entonces el rey ordenó buscar, entre muchos, al loco perfecto para devolver el equilibrio a aquella antigua sociedad. Les dijo, a sus más fieles ejecutores de sus órdenes:
 
– ¡Recorred todo el reino y buscad al loco más perfecto de la monarquía!
 
Todos los ministros, obedientes a las palabras del monarca, prepararon una gran comitiva para efectivizar las órdenes del rey. 
Después del tiempo propicio, que supuso una ardua búsqueda, encontraron a cien locos provenientes de las regiones del norte para ser conducido ante su majestad. Una vez conducidos, presentaron ante la corte para que estos sean aprobados o reprobados. El rey debió de ser una persona muy inteligente como para darse cuenta del desequilibrio mental que padecía la estructura del reino.
 
Los ministros dijeron:
 
– Su majestad, os hemos traído a los cien locos que usted exigió. Ahí lo tenéis. Entre ellos podéis escoger al loco perfecto para vuestra corte.
Entonces, el rey, dirigiendo la vista al grupo de los cien locos, preguntó:
– ¿Quién es el primero?
 
El aludido, aquel loco cuyas manos sostenía un libro de registros, contestó:
 
– Tú.
 
El monarca rechifló y, completamente irritado, dijo:
 
– ¿Por qué? Debes darme una explicación.
 
Entonces el loco afirmó:
 
– En mi lista de registros, hasta ayer, no tuve a alguien que ocupe semejante lugar. Le diste Millones de pesos a tu primer ministro y lo enviaste a un país lejano para comprar grandes cantidades de diamantes, perlas y otras piedras preciosas. Te digo que ese hombre no regresará, porque confiaste demasiado en él. ¿Estás loco? Pues sólo un loco puede confiar así.
 
El rey cuestionó:
 
– ¿Y si regresa?
 
El loco que se dedicaba a hacer registros, respondió:
 
– En ese caso, tacharé tu nombre en mi libro de registros y apuntaré la suya.
 
La corte de los reinos antiguos necesitaba de la presencia de un loco para lograr el equilibrio en su estructura. ¿Por qué? Porque la locura es la mayor cuestión a los argumentos de la razón.

 

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La Paz, 22 de Junio del 2013