El Último Mensaje del Rey

En una oportunidad un rey que tenía un solo hijo, con la intención de que éste fuera sabio y prudente como él, tomó la decisión de exiliarlo de su reino dando órdenes estrictas de no permitir su regreso por ningún concepto.

El exiliado, en este caso el príncipe, con el correr del tiempo, se convirtió en un verdadero mendigo, olvidándose incluso de sus orígenes. Sin embargo, cuando el rey estaba a punto de morir, hizo regresar a su hijo con la finalidad de nombrarle su sucesor.

Una gran caravana, haciendo un servicio efectivo, procuró el regreso del príncipe ante su padre que estaba a punto de morir. Y como en el camino venía el hijo mentalizándose de su anterior condición, despertó en él las ganas de saber por qué el rey –su padre– había actuado con él de esa manera. Así preguntó a su padre:

– ¿Por qué razones permitiste exiliarme de tu reino por tanto tiempo?
Y el rey contestó:

– Hijo mío, quería que conocieras por ti mismo la necesidad, el pasar frío, hambre, la desprotección, la soledad, etc., pues, de lo contrario, no podrás acertar en tus decisiones con respecto al reino que ahora te toca asumir. Porque la sabiduría está también en el conocimiento de los extremos de la vida. ¡Nunca lo olvides!

Apenas había concluido verter su mensaje, el rey expiró y el joven príncipe fue proclamado rey y señor de todo el imperio.

Quien no conoce los extremos de la vida no podrá tomar sabias decisiones. La necesidad es la madre del acierto.

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La Paz, 29 de Agosto del 2014