El Sabio Burlado

Era un ermitaño de avanzada edad, pero su mente continuaba siendo sagaz y despierta. Sometiéndose a una severa disciplina, había obtenido un asombroso dominio psíquico. Sin embargo, a pesar de ello, no había logrado debilitar su arrogante ego.

el sabio burladoLa Muerte, que no perdona a nadie, envió a uno de sus emisarios para que atrapase al ermitaño y lo condujese a su reino. Enterado del hecho, el ermitaño, usando sus poderes, proyectó treinta y nueve formas idénticas a él y, cuando llegó el emisario de la Muerte, no pudo identificar al verdadero cuerpo.

De regreso al mundo de las tinieblas, el mensajero le explicó a su jefe lo ocurrido y este en voz baja le dio unas instrucciones y le ordenó regresar en busca del ermitaño.

De nuevo, el ermitaño intuyó que venían a buscarlo y en un instante reprodujo el truco al que ya había recurrido anteriormente. El emisario de la Muerte se encontró otra vez con cuarenta formas iguales del ermitaño, pero esta vez siguiendo las nuevas instrucciones de su jefe, exclamó:

– Muy bien, muy bien. ¡Qué gran proeza!

Y tras un breve silencio, agregó:

– Pero, indudablemente, aquí hay una pequeña falla.

Entonces el eremita, herido en su orgullo, se apresuró a preguntar:

– ¿Cuál es la falla?

Y, así, el emisario de la Muerte pudo atrapar el cuerpo real del ermitaño y conducirlo sin demora a las tenebrosas esferas de la Muerte.