Consejo de Nasha a su Hijo

El hijo de Nasha se caracterizaba por ser muy celoso de su consorte. El joven, como tal, siempre creaba problemas cuando su esposa demoraba en llegar a casa.

Cierto día habían sido invitados a una gran fiesta bailable. Tanto él como ella se prepararon para el baile. En medio de tanto ajetreo, la mujer preguntó a su marido:

– Cariño, ¿qué tal me veo con este vestido rojo?

Naturalmente, él contestó:

– Te ves guapa y sexy, mi amor. Con semejante vestido todos te mirarán de pies a cabeza.

Sin embargo, la pseudoapreciación del marido no era sino una expresión de celos bien disimulados. La mujer se dio cuenta del asunto y entonces prefirió lucir un vestido de color azul marino. Entonces dijo al marido:

– ¿Y con esta otra?

Él aprobó:

– Con esa sí, pareces ser mi esposa.

Pero la mujer, como queriendo darle la contra a la visión de su esposo, prefirió ir a la fiesta con el vestido rojo ya que con ésta se veía guapa y sexy. Luego entre preguntas, aprobaciones, reprobaciones, arreglos y demás, ultimaron los preparativos llegando a lucir los mejores trajes para la gran fiesta bailable. Cogieron el coche y se dirigieron al local acompañado por la madre del esposo aunque, éste, durante el trayecto, demostró en su rostro cierta disconformidad con la actitud de su esposa.

Nasha, que había ido acompañándoles, dándose cuenta de los celos de su hijo y aplaudiendo la iniciativa de su nuera, y una vez llegado a las puertas del local de fiestas, aconsejó:

– Hijo, de esta puerta hacia adentro ya no son esposos; ella, estando ya dentro, no es más tu esposa ni tú lo eres de ella. La fiesta será beneficiosa solo si tú y ella disfruten como solteros. En otro caso, tendríamos que retornar a casa.

El hijo, después de hacer un breve silencio, asintió:

– Sí, madre, tienes toda la razón. Así es.

Y entraron a la fiesta.

Ohslho

La Paz, 02 de Octubre del 2012