Biografía de Nietzsche

(Delirios de Nietzsche)
 
La Biografia de Nietzsche cuenta que cuando murió su madre, su hermana Elizabeth se hizo cargo de él, llevándolo a Weimar junto con sus “archivos”. Es allí donde tuvo sus visiones delirantes en la que pareció ver un crucifijo con un tipo clavado y repugnante. El tipo preguntó:

– ¿Qué andas predicando? ¡Debes estar bromeando!

Nietzsche contestó afirmativamente:
– ¡Dios ha muerto!
El otro contestó:
– ¡Oh! ¡Deja de atormentarme! ¿Quieres?
Nietzsche se limitó a decir:
– Sí, tal vez estoy exagerando.
Pero viendo que mucha gente estaba del lado de él, entre amigos y conocidos, exclamó dirigiéndose hacia ellos:
– ¡Sí, lo hemos matado! ¡Vosotros y yo! ¡Somos los asesinos de Dios! Pero ¿cómo hemos podido hacerlo?
Entonces el tipo de la cruz se desclavó y se ensañó contra él, agarrándole del cuello y diciendo a gritos:
– ¿Qué Dios ha muerto? ¿Qué Dios ha muerto?
Y Nietzsche, con una voz ahogadiza, contestó:
– ¿Eh? Yo no dije eso. Estás tergiversando mis palabras. ¡Dije que Dios se estaba muriendo…!
El otro, estirando sus piernas y lleno de furia, le propinó una punta pie en el cuello, gritando:
– ¿Qué Dios se está muriendo? ¿Qué Dios se está muriendo…?
Nietzsche, como queriendo allanar las cosas, contestó:
– ¿Eh? Lo que quiero decir es que está enfermo. Que está… ¡Ay! –gritó al sentir la patada del adversario–.
El interlocutor comenzó a enfadarse aún más. Increpó:
– ¿Qué Dios tiene mal aspecto? ¿Parece enfermo…? –Concluyó dándole otro zapatazo pero ésta vez en el ombligo–.
Y Nietzsche, entre desvaríos, se retractó:
– ¡Dios goza de buena salud! ¡Maldición!
El otro quedó conforme y afirmó:
– En efecto. Así es.
Tras escuchar la respuesta del contrincante, Nietzsche pareció volverse en razón y, como si fuera de un sueño, recobró un poco de lucidez.
Debió de ser el 3 de Enero de 1889 ya que, el día 6, escribió una carta a Jacob Burckhard, en la que decía: “me gustaría mucho más ser profesor de universidad en Basilea que Dios; pero no me he atrevido a llevar tan lejos mi propio egoísmo como para desistir a la creación del mundo…
Burckhard, ante semejante declaración, le pidió a un amigo de Nietzsche, Franz Overbeck, que vaya a verlo. Entonces éste, llevándose las cartas que empezaba a mandar, fue a consultar con un psiquiatra y viajó a Turín. De Turín trasladó a Nietzsche hacia Basilea, a una clínica para trastornos nerviosos, donde se le diagnosticó clínicamente “parálisis progresiva”.
 
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La Paz, 13 de febrero del 2007